Fundación Aldo Rubino

CECILIA BIAGINI – ENREDO SIMPLE

CECILIA BIAGINI – ENREDO SIMPLE

“Hace calor en Buenos Aires, el ventilador de techo no para nunca a excepción de cuando hay cortes de luz. Acá la cosa está difícil. Ayer fui a la marcha antifascista lgtbiq+, nos juntamos en lo de Santi para montarnos e hicimos muchos abanicos que, por un lado nos refrescaban y, por el otro, eran carteles que mostraban nuestra forma de pensar. Hoy hablé con Ceci y me dijo que habían marchado también en Nueva York, que habían ido al consulado argentino. Me mandó una foto de su movilización, era un hecho hermoso. Y de a poco, así entre las cosas que nos van pasando, se va entrelazando con lo que tengo que hacer. Se produce así un enredo de pensamientos y hechos donde dejo que las cosas se me vayan de las manos. Y así, dejo que este texto vaya por delante de mi pensamiento y en general, que los materiales vayan por delante del hacer. 

Y de repente, en ese sin saber, se produce un error, una ALARMA o POSIBILIDAD y el hilo o lo que sea que se enrede es una caída hacia lo inconsciente. Es como si los materiales tuvieran una voluntad propia, para nosotres involuntaria. A ese hacer de las cosas yo lo llamo la fuerza duende, donde los materiales se lían por fuera de nuestra voluntad. Los enredos son esos encantos misteriosos que no se pueden explicar con palabras. También son tremendos problemas si no los dejamos ser. Hay que permitir al duende entrar al cuadro y pintar de a dos y que la pintura no sea una actividad solitaria. Los dedos de las manos de Cecilia juegan con el descontrol de las manos del duende. Bailan un baile de a dos. Pero una danza no es sus pasos así como “La poesía no está hecha de palabras” (Ariana Reins) y la pintura no está hecha de figuras.  Lo artístico proviene de provocar  un enredo que fracture al arte y lo haga estallar.  Esa energía en expansión es lo poético, lo danzable, lo artístico. La poesía y la artisticidad comienzan con un enredo.  En este caso Cecilia pinta arruinando, chocando los materiales, haciéndolo estallar para que surja el movimiento que es lo poético. A veces Cecilia enreda, enreda simple con transparencias, a veces con líneas pintadas, otras con alambres. No son tejidos erráticos, complejos, son tramas de movimientos sencillos que se enredan y esos movimientos forman una pintura. 

Hay pinturas que directamente no pueden ser de lo extrañamente bellas, son como sueños en las que me pregunto ¿cómo se hace un cuadro así? Ni ella lo sabe. Pero una de las cosas más bellas es que Cecilia  trabaja en gran parte con la potencia del no. No pintar hacia la figuración, no pintar hacia las formas como cosas para que de la pintura surja un hormigueo, un cosquilleo.  Es muy importante las cosas que no hacemos. No llamar a alguien, no poner un like, no postear ese día, no ir a una reunión, no besar en esa cita. Ella decide no, decide actuar menos, callar el impulso consciente y dejar que sus manos sean ratoncitos mágicos que juegan con sus obras. Si todo esto tiene que ver con jugar, con divertirse, con estar en movimiento, con desacralizar a la pintura y volverla un experimento de juguete, que pueda prenderse y apagarse, donde los cuadros nos hagan ponernos en posiciones locas.

 

Pero Cecilia no es solo pintora… en los 90 surgían cada vez más modelos de artistas que eran varias cosas a la vez y en donde se les preguntaba constantemente “¿qué sos?” como si una no pudiera ser mil cosas a la vez y hacer todo genial. Todavía no había surgido la comprensión de la artista contemporánea pintora, activista, ama de casa, poeta, editora, música, performer, actriz, vestuarista, fotógrafa, que hace cosas más allá del arte como organizar fiestas o bailar muy bien la música de un baile.  Como si serlo todo nos alejara de tomarnos muy en serio (profesionalmente) el ser una cosa y eso nos hiciera perder de vista (y de los demás sentidos) todo lo que pulula más allá del arte. Lo bello del arte es que pueda dejar de serlo y para eso la artista produce piezas inestables, activaciones que no cierran. Pinta sin pintar y hace mil cosas sin hacerlas. Los duendes entran en acción y como son muyyyyy traviesos hacen lo que quieren. A los duendes no les interesa el arte y lo que producen es arte_lin (el arte que está más allá o acá del arte, el arte que no existe y el que nunca existirá, el arte que no se encontró, etc)  que no sabemos bien que es. Entonces potencia del no y duendes van de la mano. Entonces esta muestra no es de pinturas, ¿es de espacios? puede ser, es de algo que no se ve y que hay que encontrar. Tal vez percibas algo que no podrás poner en palabras y por lo tanto lo dejes pasar, o por ahí hagas un gesto con las manos así… o tal vez balbucees un verso”.

 

Curaduría: Fernanda Laguna

Fecha

13 Mar 2025 - 06 Jul 2025
Eventos pasados
Categoría
Código QR

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *