Fundación Aldo Rubino

ROBERTO AIZENBERG – BABEL

ROBERTO AIZENBERG – BABEL

“Las torres representan, sobre todo, esa Torre de Babel que es la vida misma”.

Roberto Aizenberg

 

Después de abandonar sus estudios de arquitectura, y cuando todavía está incursionando tímidamente en la pintura, Roberto Aizenberg realiza su primera Torre (1950), dando vida a una figura que lo acompañará a lo largo de su vida. Desde entonces, estas construcciones sólidas, estáticas, a veces de una geometría perfecta, y otras, moduladas en un degradé cromático que las dota de un volumen espectral, se repiten en su obra, exigiendo una contemplación atenta por parte del espectador. 

Como los surrealistas, Aizenberg es un admirador de la pintura metafísica de Giorgio De Chirico. Los espacios desolados, el tiempo detenido, la iluminación potente o las sombras pronunciadas aparecen de tanto en tanto para corroborar esa filiación. Pero el carácter espiritual, casi religioso, que palpita en las atmósferas del artista argentino son un sello personal que trasunta un convencimiento ético. En sus palabras, “la torre rígida y el cielo envolvente se han convertido, para mí, en imágenes arquetípicas que simbolizan al ser humano erguido frente a lo divino”.

Las obras que se presentan en esta exposición ponen en evidencia las ricas variaciones en el tratamiento de este tópico que tanto lo obsesiona. Sin embargo, estas diferenciaciones formales no deben distraernos del objetivo final que es suscitar una mirada trascendente.

Otro tópico recurrente en el trabajo de Aizenberg es el de los personajes que observan con intensidad, como en Padre e hijo contemplando la sombra de un día (1962). El dispositivo ideado para la exhibición de las obras busca replicar esa intención del autor.

 

Curaduría: Rodrigo Alonso

Fecha

07 Nov 2024 - 04 Mar 2025
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